sábado, 16 de mayo de 2015

Justificación del poeta
 Ledo Ivo
 
Padre, mis pensamientos no caben en tu sala con piano
tranquilo a un lado y oscuras sillas vacías cerca de la ventana
mis inquietos pensamientos no caben en la salita con flores muriendo en los jarrones y paisajes sonriendo en las
     molduras
deja que ellos se muevan más allá de las cortinas azules y caminen mucho más allá de las ventanas abiertas
deja que se mezclen con el calmo resplandor de la luna
no te preocupes si los demás se espantan con tu hijo de ojos vivos y cabellos siempre desaliñados
no te preocupes si recito poemas cuando la noche cae
el tiempo no existe en el alma del poeta
todo es universal y abarca todos los tiempos
los poetas, papá, son los corazones del mundo
son las manos de Dios escribiendo los poemas del mundo inseguro
no importa, papá, que digan que estoy loco
que lloro recargado en los puentes y me conmuevo en los teatros
que pregunto por la oscura Adriana cuando la madrugada baja
en silencio
en silencio
los poetas son los pianos del mundo
sólo ellos permanecerán inalterables delante de las musas y de Dios
sólo ellos tendrán la noción de la agonía del mundo
ayer un niño español fue despedazado por una bomba
mañana se encontrarán poemas en el bolsillo del suicida soñador
mientras tanto las grúas trabajan incansablemente día y noche
y los obreros fatigan sus brazos y sus piernas
ninguna oscilación habrá en la Poesía
ella quedará en equilibrio porque los ritmos la amparan
y Adriana no se prostituye.
Soy una elección. Soy una revolución.

miércoles, 27 de agosto de 2014


Ustedes creen


 

                            Ustedes creen que yo me enamoré de ella porque es escritora de cuentos eróticos. La leche derramada en la mesa después del temblor goteaba desde el mantel al piso de azulejo con la insistencia de cactus en medio del desierto. No, no me enamoré de ella porque sea escritora y nunca pensé siquiera que su sensibilidad pueda influir en mi forma de percibirla. Percibir. Como perciben los ciegos los olores del jardín, así en medio de la laguna de mis ideales, pude sostener un sueño en forma de salvavidas, para asirme a las fotos de su aventura imperceptible.

                            Ustedes creen que yo me enamoré porque es bella y sus rasgos compiten con las esculturas inmortales y sus ojos figuran entre los destellos del cielo en busca de planetas habitables. No, no me enamoré por bella. Su clima dejó secar la leche derramada, y empezó a heder a misterio de tártaro. Mis ojos libres la perseguían como se persigue al papalote desde la tierra, con la mirada fija y el corazón lleno de infancia y sudor en las manos y en el alma.

                             Ustedes creen que yo me enamoré de ella porque descubrí con el tiempo secretos de su esencia. Ella es uno de esos seres de la mitología griega que cantan sus andanzas bajo el agua. Y aprendió a vivir en la apnea y aprendió los colores que nutren los poros con líquido que acaricia la piel, y somete, y pesa en las profundidades oscuras, en los rincones de la vida. No, no me enamoré de ella porque sea una sirena o delfín, o un caballo de mar en celo, y si fuere también un dragón o algún dios con escultura en los museos. La Victoria Samotracia por ejemplo, tiene su cuerpo y sus telas húmedas la abrazan. Pero ella se baja del navío inflexible con sus personajes de vacunos galopantes y se acuesta en medio del pajonal a regalarle flores al fotógrafo y hacer el amor con sus furores desbocados.

                             Entonces pienso que ustedes creen que yo me enamoré de ella, y no sé porque piensan eso, si apenas he nacido en este mundo, voy dando pasos de crisantemos o madreselvas y voy avanzando lento en el enrejado o asido a las paredes mustias de las fábulas. Cuando llegue a su lado con mi cargamento, la vida se habrá encargado de llenar su cama con nostalgias, y será otra la mujer de quien estoy hablando. Pintaré una marina con reflejos azules sobre el horizonte y la espuma desnuda acariciará el puerto, para colgarla sobre el espaldar de la cama, que quede incinerada y quieta toda la ceniza después de la fogata.

                             Ustedes creen que yo me enamoré, pero no se dé quien me está hablando, si yo nunca, nunca me he enamorado.

 

lunes, 30 de junio de 2014

De “Bitácora y otras cuestiones” de Juan Cameron


De “Bitácora y otras cuestiones” de Juan Cameron

Premio Internacional de Poesía Paralelo Cero 2014

 

                   Empezar un libro convencido “siempre supe que yo era mejor de la cuadra” es una bofetada de alegría, al final el poema da un giro al momento oscuro donde el autor (o el lector que es lo mismo) se convierte en el incomprendido, es una doble bofetada, algo así como enseñar la otra mejilla sin darse cuenta. Así está el lector en este libro, con su rostro de un lado al otro recibiendo golpes, a veces golpes bajos otros besos con pinceladas de sarcasmo, que nos llevan a un mundo donde reírse de la vida, de uno mismo o del vecino, es parte de saber afrontarla.

                   Vivir con los personajes es compartir con el amor o el desamor fraterno y la cotidianeidad que nos inserta en el mundo mágico de Juan Cameron, “la tía que vocifera que el niño es un artista”, la reflexión inútil y pregunta eterna si pondré en la sopa poemas para comer. La novia que engaña, el llanto que aflora, la madre que consuela, la abuela que llora, el Diccionario de mi generación el Pequeño Larosse Ilustrado. Y la leyenda del fotógrafo que retrata los personajes de la historia, tengo a la verdad cogida de la cola tal un lagarto en manos del captor, en un solo poema; está Vallejo, el Ché, y Houdini declara que la toma fue trucada “Y tomé a Pinochet la foto del prontuario/ esa de pobre gánster con gafas enmarcado”.

         Bitácora y otras cuestiones” de Juan Cameron es un registro de coincidencias donde cruzan los círculos sociales con los círculos intelectuales y de vida cotidiana. En donde las reflexiones son irónicas posturas filosóficas. Merecido premio el Internacional de Poesía Paralelo Cero 2014 y publicado por El Ángel Editor en Quito.

 

Marcos Rivadeneira Silva

domingo, 15 de junio de 2014

Lo Invisible de Jorge Ariel Madrazo


Lo Invisible de Jorge Ariel Madrazo


Marcos Rivadeneria Silva


 El verso lanzado al papel, invisible, así inmaterial, toma cuerpo, se encarna, vive a tropezones en una concepción simbólica de lo trascendente. El verso lanzado así al papel guarda celoso un cúmulo de experiencias, vivencia no manifiesta, secreto no olvidado. Los versos fieles a un ritmo íntimo y exclusivo, son el resultado de años de suturas en el incansable módulo de la agudeza. Así, Jorge Ariel Madrazo esculpe las figuras como un picapedrero, restallando con cincel los ripios para crear ilusiones, verdades y cantos.
“Lo Invisible”, la última publicación de Jorge Ariel Madrazo realizada bajo el sello de Ediciones Lamás Médula en Argentina 2014, es un llamado a la conciencia de respirar. Hora inhalamos, hora exhalamos con ritmos suaves, artesanales de relojero experto, creando una cadencia consecuente con las figuras esculpidas. Esculturas de vapor de agua que se incorporan para llegar al lector con la magia de la poesía y las verdades universales, la vida, el amor, la intimidad y los secretos. Este libro nos presenta a un escritor consolidado, fuerte y actual …“mas está bien así tranquila el ansia/ serpientes horadándonos los pechos / muy amasado pan amor oculto/ como un vagón de tren a ningún lado/ como rojez de ojos sin motivo/ como tu nombre que pronuncio quedo.

jueves, 20 de marzo de 2014

Desde Ledo Ivo

Marcos Rivadeneira

 

Desde Ledo Ivo
una bruma recurrente se cuela entre la muchedumbre
(la gloria no cansa)
una cortina espesa humo
desprende los dedos de nicotina
(los pobres temen)
la cortina pierde su propio viaje
navegante barcaza que se aleja
en borrascas.

Desde Ledo Ivo
una bruma creciente se cuela entre las manos
y abraza cada pasmo
la sangre con su tibieza
la palma de la mano con su estandarte
el corazón del verano con su árbol
 
Desde Ledo Ivo vengo por el camino sólo
(dejo la gloria en el mundo)
cabizbajo y las piedrecillas que se cuelan entre los pasos
son poemas que resuenan
como reclamos
como razones de cuatro patas
que acompañan nuestros cuerpos
hasta recostarnos en el borde de los pobres
que esperan su viaje
en la estación de autobús
para ningún lado.
 
Desde Ledo Ivo
han colgado un candado en la puerta
del mercado.