martes, 12 de mayo de 2026

Cosas que le dije a Jhon Lennon

 

Cosas que le dije a John Lennon cuando lo encontré a las nueve de la mañana en Central Park

John Lennon, con una chaqueta de mezclilla y sus icónicos anteojos redondos, parecía más joven que sus 40 años cuando me lo encontré (por primera y única vez) una mañana helada en Central Park, a la altura del Strawberry Fields Memorial. Lo acompañaba Yoko Ono, vestida de negro, como un oráculo que a la vez quería protegerlo y dejarlo libre. Esa serenidad casi mística fue lo que me permitió reconocerlo. Solo John Lennon podía caminar a esa hora, con ese frío, por ese parque que rodea la ciudad que tanto lo había amado y acusado.

Eso le habría dicho, si hubiere tenido el valor o la torpeza de acercarme. Que no había nada más lennoniano que encontrármelo ahí y no en un estudio de Abbey Road, en un pub de Liverpool o en los pasillos infinitos de la Apple Corps. Me habría gustado confesarle que solo él y yo podíamos entender la necesidad de caminar por Nueva York como si fuera todavía una ciudad que podía salvarnos. Pero para que lo entendiera, tendría que haberle explicado quién era yo, y ni mi torpe inglés ni su paciencia generosa habrían permitido ese lujo.

Si hubiera podido hablar con él, le habría dicho que estaba ahí por él. No solo en Central Park a las nueve de la mañana, sino en Nueva York, en pleno invierno. Que, por él, o gracias a él, o por culpa de él, me había lanzado a la poesía cuando no tenía más que un cuaderno de poemas y una habitación demasiado fría. Que, como él, creí que la honestidad podía ser un arma política y la ternura, un acto de rebelión. Que, como él, aprendí a desconfiar de los héroes y a buscar en la poesía el consuelo que no daba el mundo.

Le habría contado cómo sus canciones me enseñaron que la vida no siempre es justa, pero la belleza insiste. Cómo me refugié en los acordes de Imagine cuando no tenía palabras, o cómo Jealous Guy me ayudó a entender la cobardía de la duda. También le habría dicho cómo, después de tanto, tuve que aceptar que hasta los pacifistas tienen sus guerras privadas, que no era un santo, ni un mártir, ni un mártir que no quería serlo. Solo un hombre que no soportaba la cárcel de la hipocresía y que a veces se perdía en sus propios reflejos.

Le explicaría —con el poco inglés que tengo y el mucho que me gustaría tener— que, aunque no podía culparlo por haber creído en el amor como un acto absoluto, sí podía culparlo por no haber visto venir la bala. Por no haber sentido el peligro en la mirada del que cree que la vida se resume en un disparo. Por habernos dejado, a los que crecimos escuchándolo, sin esa voz que nos hacía sentir menos solos.

Pero ese disparo, ese crimen sin sentido, fue también la confirmación de lo que Lennon siempre dijo: que el amor no te salva de la muerte, pero puede salvarte del miedo. Que el miedo es la última barrera que el amor quiere derribar. Y esa mañana, cuando lo vi en Central Park —ese parque que parecía un bosque encantado congelado—, sentí que había aprendido la lección que me había costado años entender.

Me habría gustado decirle, llamándolo John, con la confianza de creer conocerlo, que su música me enseñó a resistir cuando no quedaba nada por que luchar. Que cuando la ciudad parecía devorarme, encontré refugio en sus canciones como náufrago que soy, que no sabe si quiere ser rescatado o solo seguir flotando eternamente. Que gracias a él entendí que la nostalgia no es tristeza, sino un homenaje a lo que no podemos cambiar.

Le habría contado cómo la ciudad que le acogió terminó convirtiéndose en un escenario de su tragedia. Cómo ese Central Park, que ya no es ni suyo ni mío, guarda todavía la ternura de sus pasos y la furia de sus palabras.

Cómo, en el eco de su voz, aprendí que la memoria es el único país donde uno puede sentirse ciudadano.

Y le habría dicho (como quien reza) que los que crecimos con sus canciones todavía creemos que el mundo puede ser uno solo, sin banderas ni muros, aunque sepamos que eso es apenas un verso en un vinilo que gira y gira, como un mantra sin fin.

Pero en lugar de hablar, lo dejé pasar. Con su andar sereno, esquivando los fantasmas que solo él podía ver. Envuelto en su chaqueta, como un faro apagado en la niebla, como un profeta cansado de repetir las mismas verdades. Y me fui, sabiendo que no hacía falta decir nada, que a veces, el silencio también puede ser un acto de amor.

miércoles, 10 de mayo de 2023

La muerte de la poesía: Un análisis de cómo los poetas la están reviviendo

La muerte de la poesía:

Un análisis de cómo los poetas la están reviviendo

La poesía es una forma literaria que ha existido desde hace milenios, pero su importancia en el mundo actual no debe ser subestimada. En un mundo en el que a menudo nos enfrentamos a la superficialidad y a la falta de significado en la cultura popular, la poesía puede proporcionar una perspectiva más profunda y significativa sobre la experiencia humana.

Un poeta latinoamericano que ha destacado por su importancia en la poesía contemporánea es el chileno Raúl Zurita, quien ha sido reconocido por su poesía política y socialmente comprometida. En su poema "La Vida Nueva", Zurita explora la violencia y la opresión en la historia de Chile y la necesidad de un nuevo comienzo: "Necesitamos una vida nueva / otra vida para poder vivir / necesitamos una vida nueva / que no nos mate de hambre, de terror, de pobreza".

Desde Norteamérica, la poeta y activista social estadounidense Maya Angelou ha destacado por su poesía profundamente personal y poderosa. En su poema "Still I Rise", Angelou celebra la pujanza y la fortaleza de la comunidad negra en Estados Unidos: "Puedes dispararme con tus palabras, / Puedes cortarme con tus ojos, / Puedes matarme con tu odio, / Pero, aun así, como el aire, me levantaré".

Por último, en Europa, el poeta ruso Yevgeny Yevtushenko ha sido reconocido por su poesía comprometida con la justicia social y política. En su poema "Babi Yar", Yevtushenko aborda la masacre de judíos en Kiev durante la Segunda Guerra Mundial y critica el antisemitismo que todavía prevalece en la sociedad rusa: "Tengo miedo. / Hoy soy un verdadero ruso, / Ya no soy más un judío".

Pero no son estos pocos ejemplos lo valedero, sino la cantidad de actividad literaria en el mundo de la poesía que se realiza constantemente. Las personas empeñadas en realizar congresos, crear fundaciones, y promover la lectura y producción de poesía en todo el mundo. No me alcanzaría papel para nombrarlos, pero me hace sentir orgullo por la raza humana, cuando sé de su trabajo silencioso. 

La poesía es importante en el mundo actual porque puede proporcionar una perspectiva única sobre la experiencia humana y la condición humana en el mundo moderno. La poesía puede ayudarnos a conectarnos con nuestras emociones y experiencias compartidas, y puede ofrecer una visión profunda y significativa sobre temas importantes como la justicia social, la identidad y la espiritualidad.

Además, la poesía puede ser una herramienta para desafiar las normas y los valores establecidos y para dar voz a las voces marginadas y oprimidas en la sociedad. No creo que la poesía esté muriendo, ni mucho menos, goza de excelente salud y lo demuestra el hecho de que cada vez son más los interesados en escribir poesía, porque es un rasgo de querer decir algo personal o como sociedad.  Como dijo la poeta y activista social estadounidense Audre Lorde: "La poesía no es un lujo. Es una necesidad vital de nuestra existencia.

Bibliografía:

·  - Angelou, Maya. "Todavía me levanto." Y todavía me levanto: un libro de poemas. Casa aleatoria, 1978.

·  - Lorde, Audre. "La poesía no es un lujo". Sister Outsider: Ensayos y discursos. Prensa cruzada, 1984.

·  - Yevtushenko, Yevgeny. "Babi Yar". Poemas recopilados 1952-1990. Henry Holt y compañía, 1991.

·    - Zurita, Raúl. "La Vida Nueva". Purgatorio. Lumen, 1979.


domingo, 7 de mayo de 2023

Melancolía


avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre

Piedra de Sol de Octavio Paz

 

La melancolía y la nostalgia son dos emociones distintas, aunque a menudo se confunden o se utilizan equivalentemente. La melancolía es una emoción profunda de tristeza, a menudo acompañada de una sensación de pérdida o de una sensación de que algo querido quedó irreversiblemente en el pasado. Por otro lado, la nostalgia es una emoción de añoranza, a menudo con un deseo de volver a experimentar algo que se ha perdido.

En términos generales, la melancolía se enfoca más en la pérdida en sí misma, mientras que la nostalgia se enfoca más en el deseo de recuperar lo que se ha perdido. Ambas emociones pueden estar relacionadas con el pasado, pero la melancolía a menudo se asocia con la tristeza y la desesperanza, mientras que la nostalgia a menudo se asocia con la esperanza y el anhelo.

Jacques Lacan es uno de los psicoanalistas más influyentes del siglo XX. En su obra, abordó una amplia variedad de temas, incluyendo el lenguaje, la subjetividad, la psicosis, la sexualidad y la melancolía. En lo que respecta a la melancolía, Lacan la entendió como una forma de depresión que surge como resultado de una pérdida real o imaginaria.

Según Lacan, la melancolía es una forma de duelo que se experimenta cuando algo importante se pierde. En lugar de aceptar la pérdida, el sujeto melancólico se identifica con el objeto perdido y lo mantiene vivo dentro de sí mismo. Esta identificación con el objeto perdido es lo que mantiene a la persona en un estado de tristeza y depresión.

Para Lacan, la melancolía es una forma de defensa contra la ansiedad que surge cuando se enfrenta a la idea de la muerte. El sujeto melancólico se identifica con el objeto perdido y lo mantiene dentro de sí mismo para evitar la confrontación con la realidad de la muerte. La persona melancólica no puede aceptar que algo ha desaparecido para siempre y se aferra a la ilusión de que el objeto perdido sigue existiendo dentro de ella.

Según Lacan, la melancolía es un estado psicológico complejo que requiere una comprensión profunda de la dinámica subjetiva del individuo. En su teoría, la melancolía se puede entender en términos de la relación entre el sujeto y el objeto, y en particular, en términos de la identificación con el objeto perdido.

Roland Barthes, por otro lado, es un teórico literario y semiótico francés que ha abordado la temática de la nostalgia en varios de sus escritos. En particular, en su libro "La cámara lúcida", Barthes reflexiona sobre la relación entre la fotografía y la nostalgia, argumentando que la fotografía tiene la capacidad de evocar sentimientos nostálgicos al transportarnos a un momento pasado.

Para Barthes, la fotografía tiene dos elementos que la hacen especialmente efectiva en la evocación de la nostalgia. En primer lugar, la fotografía tiene la capacidad de congelar un momento en el tiempo, permitiéndonos regresar a él una y otra vez. En segundo lugar, la fotografía tiene la capacidad de mostrar la realidad de una manera objetiva, lo que la hace especialmente efectiva en la evocación de la nostalgia.

Según Barthes, la nostalgia es un sentimiento ambiguo y contradictorio que surge cuando recordamos el pasado como algo perdido, pero también como algo que aún puede ser recuperado. En su libro, Barthes distingue entre dos tipos de fotografías: las que evocan la nostalgia y las que no. Las fotografías que evocan la nostalgia son aquellas que muestran a personas que ya no están con nosotros, momentos que nunca volverán y lugares que han cambiado.

Para Barthes, la nostalgia es una emoción profundamente personal que surge como resultado de la pérdida de algo que fue significativo para nosotros. En su teoría, la nostalgia no es simplemente una emoción negativa, sino que también puede ser una fuente de placer y consuelo al permitirnos volver al pasado y recordar momentos significativos de nuestras vidas.

Por ello, para Roland Barthes, la nostalgia es una emoción ambigua y contradictoria que surge cuando recordamos el pasado como algo perdido, pero también como algo que aún puede ser recuperado. La fotografía es especialmente efectiva en la evocación de la nostalgia debido a su capacidad de congelar un momento en el tiempo y mostrar la realidad de una manera objetiva. Para Barthes, la nostalgia es una emoción profundamente personal que puede ser tanto negativa como positiva, y que tiene la capacidad de consolarnos y traernos placer al permitirnos recordar momentos significativos.

Otro personaje importante que habla sobre el tema es Walter Benjamín; fue un filósofo y crítico cultural alemán que abordó temas como la historia, la cultura, la tecnología y la modernidad. En su obra, Benjamín reflexiona sobre la relación entre el pasado y el presente, y sobre cómo la nostalgia puede ser utilizada para comprender la realidad contemporánea.

Uno de los conceptos clave en la obra de Benjamín es el de la "aurora" o "momento fugaz", que se refiere a un momento de iluminación que se produce cuando se hace una conexión entre el pasado y el presente. Para Benjamín, estos momentos fugaces son cruciales para comprender la historia y la cultura, ya que nos permiten ver la continuidad entre el pasado y el presente.

En su ensayo "El narrador", Benjamín reflexiona sobre la pérdida de la tradición oral y la forma en que la tecnología moderna ha afectado la forma en que contamos historias. Según Benjamín, la tradición oral es esencial para la transmisión de la memoria colectiva y la comprensión del pasado. La pérdida de esta tradición, junto con la llegada de la tecnología moderna, ha llevado a una disminución de la capacidad de las personas para conectarse con el pasado y para encontrar significado en la historia.

En su obra "París, capital del siglo XIX", Benjamín analiza la ciudad de París como un ejemplo de la modernidad y la transformación cultural. En este texto, Benjamín argumenta que la ciudad de París es un lugar donde el pasado y el presente se encuentran y se mezclan. Según él, esta mezcla es esencial para comprender la historia y la cultura, ya que nos permite ver cómo el pasado sigue vivo en el presente.

Para Benjamín, la nostalgia es una herramienta poderosa para la comprensión del pasado y la conexión con la memoria colectiva. Sin embargo, también reconoce que la nostalgia puede ser peligrosa si se convierte en una forma de escapar de la realidad presente y de negar el cambio y la transformación.

Por ello, para Walter Benjamín, la conexión entre el pasado y el presente es esencial para la comprensión de la historia y la cultura. La nostalgia puede ser utilizada como una herramienta para esta conexión, pero también puede ser peligrosa si se convierte en una forma de escapar de la realidad presente. La tecnología moderna y la pérdida de la tradición oral han llevado a una disminución de la capacidad de las personas para conectarse con el pasado y para encontrar significado en la historia.

Harold Bloom fue un crítico literario y teórico literario estadounidense conocido por su obra "La ansiedad de la influencia”, en la que propone una teoría sobre la creación literaria y la relación entre los poetas y sus predecesores.

Bloom argumenta que la creación literaria no es un acto individual y original, sino que está influenciada por los escritores que han venido antes. Según él, los poetas se enfrentan a la "ansiedad de la influencia", que se refiere al temor de ser vistos como imitadores o copias de sus predecesores.

Para Bloom, la superación de esta ansiedad de la influencia es un paso crucial en la creación literaria. El poeta debe reconocer su deuda con los poetas del pasado, pero también encontrar una manera de superarlos y crear algo nuevo y original. Este proceso, según Bloom, es esencial para el desarrollo de la literatura y la cultura.

Además de "La ansiedad de la influencia”, Bloom también es conocido por su obra "El canon occidental”, en la que propone una lista de obras literarias que considera fundamentales para la cultura occidental. Esta obra ha sido objeto de controversia por su énfasis en autores y obras clásicas y su aparente exclusión de autores y obras más recientes y diversos.

Bloom también ha sido crítico de la teoría literaria posmoderna, a la que considera una amenaza para la literatura y la cultura occidental. Según él, la teoría literaria posmoderna ha dado lugar a una cultura académica que valora más la teoría que la literatura en sí misma, lo que ha llevado a una disminución de la calidad de la literatura y la cultura.

No necesariamente todos los poetas son melancólicos o nostálgicos, ya que la poesía puede abarcar una amplia gama de emociones y temas. Sin embargo, la melancolía y la nostalgia son sentimientos comunes en la poesía, la poesía a menudo se utiliza como una forma de explorar y expresar emociones profundas y complejas. La melancolía y la nostalgia también pueden estar presentes en la poesía como temas recurrentes, como una forma de reflexionar sobre la vida, el tiempo, la memoria y la identidad. Por lo tanto, es común encontrar poetas que abordan estos sentimientos en su obra, aunque no necesariamente todos lo hacen.

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- Freud, S. (1917). Duelo y melancolía. Amorrortu editores.

- Lacan, J. (1958). La significación del falo. Escritos 1. Siglo XXI Editores.

- Barthes, R. (1972). Mythologies. Hill and Wang.

- Benjamin, W. (1936). The Work of Art in the Age of Mechanical Reproduction.

- Bloom, H. (1995). The Anxiety of Influence: A Theory of Poetry. Oxford University Press.

- Paz, O. (1957). Piedra de sol. Revista Mexicana de Literatura, Número 9, pp. 22-27.

- Mistral, G. (1957). Desolación. Editorial Universitaria.

- Neruda, P. (1952). Los versos del capitán. Editorial Losada.

 

 

 

viernes, 5 de mayo de 2023

 

Las bellas durmientes

Marcos Rivadeneira S.

 

Hace algunos años me introduje en “La Casa de las Bellas Durmientes” de Yasunari Kawabata, siempre me sentí intimidado por una obra que invita a reflexionar sobre la finitud de la vida, en una mixtura entre la muerte y lo erótico. A pesar de que no se consuma el acto sexual, la atmósfera de la novela es altamente erótica debido a la descripción de los cuerpos desnudos de las mujeres y los pensamientos y fantasías de los hombres. El tema de la finitud, por otro lado, es un tema recurrente en la filosofía.

En esta novela, el protagonista Eguchi busca la compañía de mujeres jóvenes y hermosas que duermen junto a él en una casa de citas. La experiencia que vive Eguchi es una metáfora de la muerte, ya que cada noche tiene la oportunidad de experimentar la cercanía o al menos un símbolo de la muerte y confrontar su propia finitud.

Uno de los filósofos que ha reflexionado sobre la finitud es Martin Heidegger. En su obra "Ser y Tiempo", Heidegger reflexiona sobre la finitud donde la existencia humana es limitada y que la conciencia de la muerte es una condición necesaria para la legitimidad de la vida y la libertad. Según Heidegger, la muerte es la evidencia más real de la existencia humana y su conciencia debe ser integrada en la vida cotidiana para lograr una existencia auténtica.

Otro filósofo que ha reflexionado sobre la finitud es Emmanuel Lévinas. En su obra "Totalidad e Infinito", Lévinas sostiene que la experiencia de la muerte es una forma de reconocimiento de la alteridad del otro. Para Lévinas, la muerte es una oportunidad para reflexionar sobre nuestra propia existencia y nuestra relación con el otro, y para trascender nuestra propia finitud.

La Casa de las Bellas Durmientes es una novela que puede ser interpretada desde ambas perspectivas filosóficas. Por un lado, la experiencia de Eguchi no solo es una reflexión sobre la finitud de la vida y la cercanía con la muerte, sino que, en este ambiente, la sexualidad se presenta como una fuerza poderosa e incontrolable que domina al protagonista y a los demás personajes. Eguchi experimenta un fuerte deseo sexual por las jóvenes dormidas, pero también siente una extraña melancolía y tristeza al verlas en ese estado de inconsciencia.

La forma en que Kawabata describe la sexualidad en la novela es muy sensual y detallada, pero también muestra la complejidad y la ambigüedad de los deseos humanos. El autor nos presenta un mundo donde la muerte y la sexualidad se mezclan de manera incontrolable, y donde el erotismo se convierte en una especie de elixir de la vida que nos ayuda a enfrentar la finitud y la fragilidad de nuestra existencia. Por otro lado, la novela también puede ser vista como una reflexión sobre la alteridad, representada por las mujeres dormidas. En ambos casos, la novela invita a reflexionar sobre la relación entre la finitud, la muerte y la alteridad del otro.

La obra de Kawabata es una muestra del poder de la literatura para invitar a la reflexión filosófica y abrir nuevas posibilidades de comprensión de la vida y la existencia humana.

Referencias bibliográficas:

- Heidegger, Martin. Ser y Tiempo. Ediciones del Serbal, 2015.

- Lévinas, Emmanuel. Totalidad e Infinito. Sígueme, 2012.

- Kawabata, Yasunari La casa de las Bellas durmientes. 1961.

miércoles, 18 de enero de 2023

 

Amor platónico

 Marcos Rivadeneira

Siempre me gustó Juliette Binoche, desde que apareció en La insoportable levedad del ser y Damage. En la insoportable levedad del ser, es una chiquilla que despierta a la vida. Una camarera bonita que se ve involucrada en una relación con una pareja. La historia es fantástica basada en el libro de Milán Kundera.

Damage en cambio es una película tremenda, en la que se ve involucrada en una relación amorosa con su futuro suegro, que es Jeremy Irons, el mismísimo Hemburg Hemburg.

Los enamoramientos que la gente tiene con los artistas, eso que la gente llama amor platónico incorrectamente es algo innecesario pero placentero. Es como una ilusión que nos permite soñar.

El término se deriva del nombre del filósofo griego Platón, aunque el filósofo nunca usó el término. “El amor platónico, tal como lo concibió Platón, se refiere a elevarse a la sabiduría y la verdadera belleza, desde la atracción carnal hacia hasta las almas y, finalmente, a la unión con la verdad”.[1]

Por otro lado, Los Amores Platónicos, de donde proviene el término, es una obra de teatro del siglo XVII que combina los géneros de la tragicomedia, sátira y comedia costumbrista. Fue escrita por Sir William Davenant y se imprimió por primera vez en 1636. La obra puede considerarse una de las sátiras más sutiles y exitosas del idioma inglés.

Es una crítica de la filosofía del amor platónico que era popular en la corte de Carlos I. La obra se derivó del concepto del Banquete de Platón del amor de una persona por la idea del bien, que él consideraba que se encontraba en la raíz de toda virtud y verdad. Durante un breve período, el amor platónico fue un tema de moda en la corte real inglesa, especialmente en el círculo que rodeaba a la reina Enriqueta, la esposa del rey Carlos I. El amor platónico fue el tema de algunas de las mascaradas cortesanas realizadas en la época, aunque la moda de esto pronto se desvaneció bajo las presiones del cambio social y político, pero el término quedó inscrito en adelante como el amor imposible, que es el concepto con que usamos en la actualidad.

Por otro lado, Juliette Binoche ha cumplido 59 años. Su belleza ha cambiado y gracias a la tecnología ahora puedo seguirla en redes sociales lo que nos convierte en cierto modo en voyeristas silenciosos.



[1]  Mish, F (1993). Diccionario colegiado de Merriam-Webster: décima edición. Springfield, MA: Merriam-Webster, Incorporado. ISBN 978-08-7779-709-8.

sábado, 16 de mayo de 2015

Justificación del poeta
 Ledo Ivo
 
Padre, mis pensamientos no caben en tu sala con piano
tranquilo a un lado y oscuras sillas vacías cerca de la ventana
mis inquietos pensamientos no caben en la salita con flores muriendo en los jarrones y paisajes sonriendo en las
     molduras
deja que ellos se muevan más allá de las cortinas azules y caminen mucho más allá de las ventanas abiertas
deja que se mezclen con el calmo resplandor de la luna
no te preocupes si los demás se espantan con tu hijo de ojos vivos y cabellos siempre desaliñados
no te preocupes si recito poemas cuando la noche cae
el tiempo no existe en el alma del poeta
todo es universal y abarca todos los tiempos
los poetas, papá, son los corazones del mundo
son las manos de Dios escribiendo los poemas del mundo inseguro
no importa, papá, que digan que estoy loco
que lloro recargado en los puentes y me conmuevo en los teatros
que pregunto por la oscura Adriana cuando la madrugada baja
en silencio
en silencio
los poetas son los pianos del mundo
sólo ellos permanecerán inalterables delante de las musas y de Dios
sólo ellos tendrán la noción de la agonía del mundo
ayer un niño español fue despedazado por una bomba
mañana se encontrarán poemas en el bolsillo del suicida soñador
mientras tanto las grúas trabajan incansablemente día y noche
y los obreros fatigan sus brazos y sus piernas
ninguna oscilación habrá en la Poesía
ella quedará en equilibrio porque los ritmos la amparan
y Adriana no se prostituye.
Soy una elección. Soy una revolución.

domingo, 15 de marzo de 2015

ENTREVISTA A MARCOS RIVADENEIRA PARA LA FERIA DEL LIBRO EN QUITO 2014